A Cona Ye-Yé y la Orquestra Aconfónica cierran la fase de conciertos del Querostar

Posted on 02/09/2011

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Dificilmente podría imaginar el bueno de Aldous Huxley que su obra “The Doors of Perception” (1954) iba a servirle a un jovencito Jim Morrison para darle nombre y soporte a una pretendida banda de blues que acabó recogiendo sus obsesiones y paranoias y que, aún siendo muy personales, trascendieron a toda una generación. Huxley murió en 1963, por lo que no llegó a conocer ni uno solo de los grandes temas que hicieron de los Doors una leyenda. Pero tampoco Jim podría imaginal que cuarenta años después de su muerte unos chicos gallegos, émulos de los New York Dolls, reconvertirían su L.A. Woman en “Portuguesa”. Sorpresas te da la vida. Ayer fue la última noche de la serie de cinco conciertos de los que constaba la fase final del Querostar. De entre las diez bandas participantes saldrán tres, que serán las que se la jueguen en la finalísima del sábado 1 de octubre en The Star. Mucho público, gran ambiente y yo…con estos pelos. Vamos a ello.

Pepi Luci Bon y otras chicas del montón

Abrió la noche A Cona Ye-Yé, sextos clasificados en la fase previa a escasos votos de la otra “cona” en cuestión, A Cona Sonora. Estos chicos de Ordes navegan entre la estética Almodovar-MacNamara de “Murciana (eres una marrana)” , y el homenaje gráfico al Love de Forever Changes, o a los Beatles de Yellow Submarine. Una curiosa mezcla adobada con lo mejor -o lo peor, según se mire- de los Sex Pistols. Con la provocación como bandera, no se libraron de sus chanzas ni el propio concurso Querostar -al que despreciaron sin rubor- ni Piñeiro (suponemos que el de la gallega) al que dedicaron su particular “Piñeiro, uber alles” para despedirse del público.

Acabaron la noche como la segunda banda preferida por el público que acudió y votó a lo largo de los cinco conciertos del concurso, solo por detrás de los Moondogs Blues Party. Ni ellos se lo esperaban, pero ya tienen un cuarenta por ciento de su cuerpo en la final. Esperaremos a lo que dicte el jurado, en posesión del otro sesenta por ciento de nuestras almas…

La piel que habito

Llegó entonces el turno de la Orquestra Aconfónica, seleccionados por la organización y banda que jugaba en casa (Carral) y que contaba con un espectacular apoyo de sus vecinos y vecinas más noctámbulos. Estos nueve músicos sabían donde estaban y no dudaron en coquetear con su gente desde el primer segundo de su actuación hasta el punto final. Su propuesta es una suerte de banda hetereogénea que bebe del rock, reagge, ska, pachanga e incluso de eso que se da en llamar música celta, especialmente gracias a la bonita gaita de granadillo que sonaba en varios de sus temas. El repertorio mezcló composiciones propias con adaptaciones “á moda da casa” de diferentes temas conocidos.

Según avanzaba la noche, el vocalista fue perdiendo ropa, siempre protegido, eso si, por sus dos compañeras vocales, en una suerte de comunión tribal que para nada desentonaba ni en el estilo ni en la propuesta global de la noche.

Nos transmitieron mucha alegría y energía, lo que con seguridad ayudó a que tuvieran más votos que ninguna banda participante, pero se quedan en el sexto puesto empatados con los chicos de Freedom Xlave. Es Carral tierra de mártires.

Apuramos nuestras últimas cervezas, agotadas ya en parte las existencias de la sala, y tomamos el reconfortante camino a casa. Hubiéramos querido asistir a todos los conciertos, pero solo pudimos hacerlo en tres. Nuestras más sinceras disculpal a Neverside, The Outsiders, Ataque Escampe y Moon Cresta. Si alguna de estas bandas llega a la final del 1 de octubre podremos resarcirnos y resarcirles. Pero eso ya es futuro, y lo que se vive es el presente. El 15 de septiembre, en riguroso directo online, conoceremos a los finalistas y, supongo, al ganador/a del I Concurso Querostar de xornalismo musical.

Y bueno, eché de menos a la iguana. Bastante.

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